ABRIR LAS MANOS

Pep Balcárcel – Escritor

En alguna ocasión escuché que los libros llegan a uno y no uno a ellos, una idea, que en toda su concepción, me pareció completamente cursi y decidí fingir que jamás la había escuchado. Sin embargo, siempre he creído que los libros sí llegan a cada persona por alguna razón; no importa descubrir cuál es, lo que vale es que llegan y punto.

Hace algunas semanas, un amigo me recomendó un libro de una autora panameña y según me comentó se trataba de su primera publicación y el texto había visto la luz bajo el nombre de “Abrir las manos”. Como parte de un ejercicio literario que me encuentro realizando, el cual consiste en comentar la obra de diferentes escritores que desconozco, me pareció que era una excelente oportunidad para conocer lo que acontece en el mundo creativo de esta tejedora de letras, cuyo nombre, por cierto, es Cheri Lewis G.

Debo partir desde un punto concreto: los elementos mágicos en la voz narrativa de los textos que me recuesto a leer no siempre son de mi agrado, pero hay algunos autores que saben manejarlos de una forma bastante acertada. Ese es el caso de Cheri, quien desde un inicio me dejó un buen sabor con el relato “Mujer hecha pedazos”.

Primero, debo admitir el agrado que sentí en la brevedad y la contundencia del mismo. Considero que pudo haber manejado su narrativa de una forma alternativa, en la que se le diera mayor emoción a sus personajes; conocer un poco más a fondo a esta “mujer” que se cae en pedazos, descubrir la historia detrás de ese corazón que se le perdió, hubiera hecho del relato algo más fuerte, pero no digo que esté mal. En cuanto a la idea principal y la forma en que manejó las diferentes imágenes literarias, pude sentirme complacido. Cheri nos cuenta una historia, que aunque hubiese querido conocerla a fondo, nos deja una imagen bastante poética: la de una chica que está rota, que como si el hacerse pedazos fuera algo de lo más normal. Y bueno, tal vez lo es, porque perdió el corazón, ¿no? Qué importa derrumbarse si ya no tenemos nada dentro de nosotros. Nada tiene significado si somos escombros.

El resto de los relatos tienen siempre un pequeño toque de magia, pero a la vez tocan temas bastante realistas, o que dentro de su mismo universo creativo se pierden en esa realidad. ¿Qué es la realidad? Quizás dentro de la literatura es algo realmente inexistente.

En fin, el espacio se reduce y puedo asegurar que en las narraciones incluidas en “Abrir las manos” pude encontrar un verdadero goce; es un texto inicial que pronostica muchos más, con mayor trabajo y una voz narrativa más estructurada. Lo recomiendo porque es una literatura fresca, de fácil lectura y que proporcionará entretenimiento al lector.

Para finalizar, cuando cerré el libro decidí buscar y leer nuevamente aquel cuento de Gabriel García Márquez llamado “Sólo vine a hablar por teléfono” (con acento diacrítico en la “o” del “solo” porque es el título original). Quizás me hizo recordarlo.

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